Mediterráneo

Yo también nací en el Mediterráneo.

Cuando era pequeña, recuerdo que la playa estaba a un tiro de piedra de mi casa. Vivíamos en un pequeño pueblo de playa, donde la playa era prácticamente nuestra. Éramos pocos habitantes en el pueblo. El turismo no se había extendido tanto, y se vivía de la mar. La playa estaba regada de humildes casitas de pescadores. Nos bañábamos en ropa interior y no había más protector en nuestra piel que el salitre y el sudor.

Recuerdo que los días de invierno íbamos caminando de mi casa a la playa. Salíamos de casa como leones que salen de su jaula, disparados al mar. Rodeados de mar, salitre y arena, pasábamos largas horas jugando, corriendo, buscando conchas y cangrejos. Íbamos todos los niños de la pequeña finca, acompañados de nuestras madres, que aprovechaban para hablar y para disfrutar de esos rayos calientes de sol invernal del medio día, que tan maravillosos son. Esos que te hacen levantar la cabeza buscando al sol, oliéndolo, sin darte cuenta, dejándote absorber por su suave calor. Ese sol invernal de mentiras, que calienta, pero que no quema…

Éramos felices. Jugábamos en la arena, corríamos, vivíamos. No necesitábamos más que la playa y unos amigos. La fresca brisa marina nos acariciaba la cara, jugaba con nuestros cabellos. Y éramos felices. Con esa felicidad absoluta que tienen los niños de corta edad.

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Nos mudamos. A los 6 años de yo nacer, nos mudamos. Nos mudamos a un pueblo del interior. Y me olvidé del mar. Es fácil olvidarse de algo que ya no ves, de algo de lo que ya no puedes disfrutar. La distancia hace el olvido. Y el olvido hace costra en el corazón.

Y pasaron los años…

Pero el destino es caprichoso.

A los 27 años, me mudé. De nuevo.

En mi vida, el mudarse de una ciudad a otra, ha sido un constante leitmotiv.

Y llegué a Denia.

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Un precioso pueblo pesquero, con un pequeño puerto lleno de barquitos pintorescos, con una lonja cargada de pescado fresco, con unas playas interminables…

Y volví al mar. Volví al mar sin apenas ser consciente de que había vuelto. Sin haberlo buscado. Aunque al principio no le hice mucho caso. Yo era una mujer despechada, porque pensaba que su amante la había abandonado. Porque en mucho tiempo no había vuelto a saber nada de él. Y cuando volví a verlo, hice como que no me importaba.

Hice como si no me afectara en el alma ver ese mar azul eléctrico de invierno,

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como si no necesitara, más que el aire que respiro, el pasear por sus interminables playas desiertas,

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como si sus, casi irreales amaneceres rojos, no fueran tan intensos como en realidad lo son.

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Pero ¿a quién quería engañar?

Tenía que reconocerlo. No podía vivir si él. Lo llevaba debajo de mi piel. Estaba hecha de él. Lo llevaba demasiado dentro como para poder negarlo. Como para ningunearlo. Demasiado dentro para huir.

Y pasó lo inevitable: el mar volvió a conquistarme. Y yo volví a enamorarme de su olor, de la música de sus olas, de su brisa, de todas sus caras, de sus estados de ánimo, de sus amaneceres… Me enamoré de su vida. De la vida que me daba.

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Y a veces siento que es un amor no correspondido, porque nunca podré devolverle todo lo que me da. Todo lo que le quito. Todo lo que me llevo. Todo lo que me regala.

Su quietud,

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y su furia también.

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Su dulzura,

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y su generosidad

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Y ahora ya sé, que estoy perdida para siempre.

Y ahora, al mismo tiempo,ya sé cuál es mi sitio. De dónde vengo, y lo que soy.

 

Porque yo, nací en el Mediterráneo.

 

 

 

Gracias Eva http://bit.ly/1JOJJDv

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10 Responses so far.

  1. Angel dice:

    ¡¡Qué grande eres, Vero!!

  2. ISA ORPI dice:

    No tengo palabras, Vero. Me has hecho sentir, emocionarme… Qué bonito todo!! Qué fotografías más preciosas y que texto que te atrapa, que te llega dentro. Eres una artista! Precioso!!! De verdad.

  3. Loren dice:

    Vero!!!
    Tienes una web! Por fin!!! Es algo magnífico para que podamos ver tu trabajo. El mar… Qué bien lo describes. Es parte de ti, queda claro. A lls que nacimos en el mar, nos marca.
    Tal y como lo describes, resulta emocionalmente curativo. Siempre he sabido de tu sensibilidad y tu maravillosa manera de expresarla. Ahora voy a poder disfrutarlo mucho más.
    Me encanta este texto y me encanta la profundo y maravilloso de tus imágenes. Enhorabuena, cielo.
    Eres maravillosa.

  4. Javi dice:

    Si que sabes expresar, tanto en palabras como en fotos, enorme, gigante en todo. Enhorabuena de nuevo

  5. ruben dice:

    Enhorabuena por lo escrito y lo fotografiado, transmite mucho.Un abrazo enorme.

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